En Los fundamentos de la Falange, Argaya trata de demostrar que la Falange es la única y verdadera realidad política antisistema. «Apostar por los mismos presupuestos fundacionales y espirituales de José Antonio Primo de Rivera es imponerse, como hizo él, una incómoda obligación moral: abogar por la sustitución completa y radical del sistema vigente en sus fundamentos esenciales». Se basa en la radical inconformidad de la Falange con los postulados del sistema, que –apuntando más allá del mero liberalismo capitalista- el autor identifica con la Modernidad en su conjunto. Para Argaya, la Falange es antisistema precisamente porque en origen es radicalmente antimoderna.