José Antonio Primo de Rivera fundó Falange Española, movimiento heterogéneo con pretensiones de regeneración espiritual y social de España y marcado por las exigencias del difícil momento histórico que le tocó vivir. Ello le obligó a teñir su mensaje con una pátina filofascista íntimamente ajena, sin duda equívoca, de la que es difícil sustraerse a la hora de acometer su pensamiento ético. Hay que decir, sin embargo, sin otro apasionamiento que el de la seriedad científica, que tal pátina filofascista no tiene en José Antonio Primo de Rivera más peso que el muy coyuntural de la urgencia política. José Antonio Primo de Rivera supone más bien una afortunada síntesis entre el novecentismo regeneracionista del 98 y lo que se ha dado en llamar "pensamiento tradicional español".